350º Aniversario (1664-2014)

Uno de los actos para conmemorar el 350º Aniversario de la Cofradía de la Santa Vera Cruz es poner en marcha esta web. Y dentro de esta web, este apartado donde relataremos reportajes y curiosidades que han sucedido en estos 350 años de Cofradía. También os iremos ofreciendo a lo largo del año un resumen o una crónica de los actos que se han celebrado con motivo de esta importante efeméride para nosotros.

Empecemos con el logo de la izquierda que se ha elaborado para esta ocasión. Al emblema tradicional de la Cofradía se le ha añadido el lema en la parte inferior, también diseñado para la ocasión "350 Años Contigo", el nombre de la Cofradía alrededor y la cronología del aniversario en la parte superior. Este emblema aparecerá en carteles, programas y nos acompañará en cada acto programado por la Cofradía durante todo este año 2014.

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PROCESIÓN DE LAS PALMAS

La Procesión de las Palmas, tal y como la conocemos hoy en día, es de reciente creación. La adquisición de la "Entrada en Jerusalén" en 2002 propició que se dejara de celebrar como hasta entonces. Antiguamente se realizaba el recorrido con un burro de verdad y los niños en vez de salir ataviados con su traje de sanjuanillos lo hacían de hebreos representando más fielmente la entrada de Jesús en Jerusalén. En la imagen inferior se puede observar a un grupo de  niños ataviados con una indumentaria hebrea con el burro que procesionaba por entonces. La imagen está tomada en el año 1989, en la puerta de la iglesia de San Martín.

Procesión de las palmas a la puerta de la Iglesia de San Martín

También es tradición en Briviesca que los niños decoren sus palmas y ramos con golosinas. Y tenían que tener cuidado porque si alguno se despistaba durante la procesión podía quedarse sin ellas, ya que el algunas ocasiones el burro ha pegado un mordisco a algún ramo cercano para probar suerte y ver si se llevaba a la boca algún dulce. Ahora los niños pueden estar tranquilos que al borriquillo actual le quedan un poco bajos los ramos.

RECUERDOS DE DANIEL GUTIÉRREZ VESGA

Recurrimos a los recuerdos de Daniel Gutiérrez Vesga. Fraile nacido en Vileña que de pequeño acudía andando desde el pueblo a la Semana Santa de Briviesca. Nos cuenta cómo lo vivía y qué es lo que más le llamaba la atención:

SEMANA SANTA DE BRIVIESCA

Hay experiencias en la vida que se gravan con tal fuerza en la persona que no quedan en meros recuerdos, llegan a convertirse en parte de la misma persona. Eso fue para mí la participación en la Semana Santa de Briviesca por los años 1952-1953, ya que en mayo de 1954 vine al monasterio de La Oliva en Navarra y desde entonces aquí sigo alegre y feliz como monje.

Por aquellas fechas tenía yo 12. En el pueblo, Vileña de Bureba se celebraban con vibrante e ilusión las fiestas religiosas de la Iglesia durante el año. Los días más solemnes eran anunciados con largo repique de campanas por los mozos hacia las tres de la tarde del día anterior. En las solemnidades los hombres cantaban las vísperas con toda solemnidad presididos por el párroco revestido con capa pluvial. Las celebraciones de Cuaresma y Semana Santa y la Pascua tenían resonancia especial. Recuerdo el canto del Misere (salmo 50) los viernes de Cuaresma, la secuencia Stabat Mater Dolorosa, los oficios de tinieblas… ¡Era impactante cómo cantaban los hombres, mayores y mozos en el coro con el Sr. José dirigiendo el canto con los movimientos de la pierna derecha!. La participación del pueblo era multitudinaria, los hombres regresaban antes de lo ordinario de las tareas del campo para participar en los oficios aunque no se hablaba de “participación” ni de “obligación”.

A mi madre profundamente religiosa le gustaban las ceremonias de la Iglesia en el pueblo y nos invitaba a participar en ellas. Pero quería que participáramos  también, en la medida de sus posibilidades, en celebraciones más amplias. De ahí partió que algunos años, mi hermano Adrián y yo, de 10 y 12 años de edad fuéramos con nuestra madre a las celebraciones de Semana Santa de Briviesca recorriendo en el día unos 18 kilómetros entre ida y vuelta de Vileña a Briviesca. Íbamos el Jueves y Viernes Santo, algún año solo el Viernes Santo.

A mí me impresionaba el respeto, el silencio el orden, la participación multitudinaria de toda la ciudad. Los ritmos acompasados de los tambores que marcaban con su música sobria el canto acompasado de los niños y niñas en admirable formación entonando las poesías de Lope de Vega, en la despedida de la Virgen a su Hijo que partía para la Pasión. A más de 50 años de distancia aún recuerdo esas poesías que yo mismo canté y las canto a veces, sobre todo al llegar la Semana Santa. Recuerdo de memoria las estrofas iniciales:

Los dos más dulces esposos,
los dos mas tiernos amantes,  
los mejores Madre e Hijo
porque son Cristo y su Madre.

Tiernamente se despiden,
tanto, que en solo mirarse
parece que entre los dos  
se están repartiendo el cáliz.

Hijo, le dice la Virgen,
¡ay si pudiera excusarte
esta llorosa partida,
que las entrañas me parte!
 
A morir vais, Hijo mío,
por el hombre que criaste,  
que ofensas hechas a Dios
sólo Dios las satisface… "

La distribución equidistante de los Pasos con escenas de la Pasión del Señor… El Paso que más me conmovía era de Cristo yacente en el sepulcro, aún existe. Cuando en algún viaje entro en la parroquia de San Martín hago una visita a la capilla del Cristo yacente y la Virgen Dolorosa.

Hace unos años busqué en la biblioteca esas poesías entre las obras de Lope de Vega que tiene muchísimas. Tratando de comedias escribe: “Y más de ciento en horas veinticuatro, pasaron de las musas al teatro”. Se le llama el fénix de los poetas españoles.    

Tener oportunidad de volver a aquellos hermosos años hace mucho bien, recuerda esa pedagogía callada pero eficacísima de las madres, que consolida las tradiciones y valores de nuestros mayores, “ancestros” se les dice hoy. Es algo de la propia vida. Aunque como es natural, al no vivir en Briviesca, las posibilidades de participar en la Semana Santa de la ciudad eran muy limitadas. Quizá eso mismo las hacía vivir con más intensidad. Estos recuerdos en el entorno de las celebraciones del misterio redentor de Jesucristo en la Semana Santa y la Resurrección nos invitan a “volver al corazón” para redescubrir y activar los grandes valores que la fe ha sembrado en los corazones creyentes. ¡Cuánto lo necesitamos hoy! Espero y pido que esta web haga mucho bien.

Daniel Gutiérrez Vesga

Fraile en el Monasterio de La Oliva, Carcastillo (Navarra)

"RELATOS DE UN BRIVIESCANO" DE SANTIAGO SANZ DOMÍNGUEZ

Quizá lo más llamativo de una Semana Santa sean sus pasos, su procesiones. Pues bien, las que tenemos en Briviesca actualmente no son tan antiguas y han variado mucho a lo largo del tiempo. Un buen libro donde nos podemos introducir en la Semana Santa de Briviesca de poco más de medio siglo es Relatos de un briviescano de Santiago Sanz Domínguez. Nos relata con exactitud cómo vivía el la Semana Santa de niño describiéndonos cada detalle:

LA CUARESMA.- SEMANA SANTA.- MATRACAS.- ESQUILILLAS.- PASCUA DE RESURECCIÓN

La Cuaresma era en verdad tiempo de arrepentimiento, no se oía nada de jolgorio. Todos al toque de oración se iban a casa o, si hacía frío, a la cuadra a picar paja para sacar algún dinerillo para San José.

Los domingos los mayores y pequeños íbamos a rezar estaciones del Calvario. Marchábamos en tropel, como rebaño de ovejas detrás del sacerdote y su acompañante. Unos grandes faroles escoltaban el estandarte de la Divina Pastora. Se entonaba: "Por ser Vos quien sois vivo arrepentido". Y se contestaba: "Pésame, Señor, de haberos ofendido"

A punto de terminar la Cuaresma, empezando la Semana Santa, la ilusión de los peques es buscar por los desvanes la llamada "matraca". Consiste en una tabla de nogal de unos 25 por 20 centímetros, de cuyo centro cuelgan dos martillos de madera de encina, que con ganas y agilidad movíamos a un cuarto de vuelta dando golpes acompasados. Nos pasábamos el santo día por calles y campos dando la "matraca", como vulgarmente se dice. Alguna persona mayor, para quitarse la lata de encima, decía:

-Id con la música a otra parte. ¿Habéis ido a la cuesta del Rosario?

-No, -y corriendo íbamos allí, a  dar el concierto en la picota sin molestar a nadie.

Nuestro final era ir can la música a la iglesia. Al apagar las velas se tocaba la carraca en vez de las esquilas.

Se oyen voces:

-Bajad, bajad, que ya han apagado dos velas.

Y en un santiamén se trasladaba toda la orquesta a la plaza de Santa María. Van y vienen "enlaces" a la iglesia y nos ponen al corriente de que ya no queda más que "la María". Alguien la dice que si esa no se apaga la esconden, y cuando alguno se ahoga y no saben dónde está, la echan al río y se para donde está el cadáver. [...]

Se oye el "carracón" de la parroquia y entramos todos en tropel dando martillazos con todas nuestras fuerzas. Algunos lanzan contra el pavimento botes de tomate donde habían introducido piedrecillas, resultando algunos heridos, la mayor parte cojos por culpa de las "bombas de mano", cuando se hace la retirada.

Estas operaciones se repetían el martes y el miércoles, y a continuación preparábamos otros nuevos instrumentos para el Sábado de Gloria.

El Jueves Santo -uno de los tres jueves del año que relumbran más que el Sol, según el dicho popular- se guardaba al Señor en el Sagrario del Monumento que se montaba en la Capilla del Cristo. [...] También se habilitaba como monumento al Santísimo, con el privilegio de que el que le visitara obtenía los mismos beneficios que visitando las siete capillas de Roma, la Capilla del Sagrario, tras el altar mayor.

Desde ese momento las campanas guardaban silencio, se despojaba a las bestias de sus collares de esquilas y cascabeles y a las ovejas se les atrancaban los cencerros con hierbas para que no sonaran.

En logar del toque de campanas, las llamadas y los anuncios de fiestas religiosas se hacían  a base del carracón que portaban los monaguillos por calles y plazas, y casas donde habitaban los doce sacerdotes, que en el pórtico tocaban y anunciaban la hora de ejercicios. [...]

Las procesiones tenían su tradición. El Jueves y Viernes Santo eran gemelas, con la diferencia  de que el jueves acompañaba al Señor la Virgen llamada "la Carbonerilla" -seguramente por el color moreno de su cara-, y el Viernes salía el hermosos Sepulcro de plata, al que daba escolta la Guardia Civil a caballo y de gala, con sus armas a la funerala; y la Dolorosa, tan venerada por toda la ciudad.

Se celebraban estas procesiones sin gran ostentación, devotamente, con todo el fervor que merecían. Rompía la marcha un piquete de la Guardia Civil de a caballo con traje de gala: gran calzón blanco, levita azul y pechera abotonada, correaje amarillo esmaltado y tricornio acharolado. Las relucientes espuelas pican a los caballos haciéndoles bailar sobre los guijos, levantando chispas  con las herraduras.

Sigue el pendón de la Vera Cruz y la Cruz parroquial cubierta de tela morada que quitarán al día siguiente.

A continuación los niños y niñas de las escuelas, en dos filas de a dos, y en el centro el señor Nemesio con el tambor enlutado, quien marcará los compases para que la chiquillería vaya entonando:

"Los dos más dulces esposos,

los dos más tiernos amantes..."

haciendo méritos para ser dignos de los higos que nos esperaban.

Sigue el Cristo de la Cofradía, llamado popularmente el Cristo de las enagüillas, ya que por su antigüedad se había deteriorado de piernas para arriba y para cubrirlo se colocaron aquéllas, que se suprimieron después, al restaurarle el famoso escultor Valeriano Martínez.

Oración en el Huerto, imágenes de rotativa, de Olot, sin gran valor artístico.

Viene a continuación la gran Cruz Penitencial que era llevada a hombros por un penitente que lo solicitaba.

Varios años vi al mismo penitente, vestido con un traje morado con ribetes de oro, soga al cuello, y sobre su cabeza una corona de cuerda simbolizando espinas y completamente descalzo. Hizo un descanso en la parte norte de Santa maría, y como un relámpago se fue a la taberna de Santiago Sesma, el Corellano, y hoy casa Potolas, donde a toda prisa pidió algo para refrescar. Le sirvieron en un porrón de poco agujero, y al percibirse de que la procesión seguía apuró el líquido por la parte opuesta, vertiendo parte sobre su rostro y vestido. A todo correr se colocó en su puesto, sudoroso por el peso y la carrera que se había dado. Iba hecho una lástima, tanto que muchos peques decían: "pobrecillo, como suda sangre".

Sigue Jesús atado a la columna, una gran talla en la que nadie pone atención. En madera de nogal, tiene varios siglos, y por esta causa su figura está algo oscura. por ser imagen de poco tamaño era codiciada por jovenzuelos para llevarla en procesión.

Continúa Jesús con la Cruz a cuestas, de la misma época que la anterior imagen, digna de admiración por su gran valor artístico. Corrientemente se encuentran las dos en el mismo altar, el de la Dolorosa.

Viene lo mejor y más venerado: el Santo Sepulcro. Lo portaban ocho personas provistas de su famosa capa negra con ribetes rojos o verdes. Le dan escolta cinco infantes de la citada Guardia Civil, uniformados de gala, al igual que los que rompían la marcha, tercerola a la funerala, o sea al hombro pero con el cañón apuntando al suelo en señal de sumisión.

Al unirse el cortejo la Banda de Música interpreta la Marcha Real como homenaje al acto que se celebra. [...]

El cortejo está en marcha. la Madre de las madres, la Dolorosa, aparece en el umbral de la iglesia de San Martín, donde se venera en artístico altar exclusivo para ella y su hijo.

Toda enlutada, la cabeza mirando al suelo, por donde ha pasado su Hijo, la saludan con la marcha fúnebre "Mater Dolorosa", y todos sus hijos la acompañan en su soledad durante su recorrido por las calles de Briviesca: sale de San Martín, pasa por un cuarto de la Plaza Mayor, toma la calle Mayor para visitar la iglesia de Santa María, sigue por la de D. Justo Cantón (antigua del Río) visitando la iglesia de Santa Clara, calle de Pancorbo, Santa María Bajera, carretera de Santander y regreso por la calle de Medina.

Terminada la procesión del Viernes Santo, los pequeños rompemos filas y a todo correr vamos a las escuelas a por los higos que son golosos, y a preparar las esquilillas para el Sábado de Gloria.

SÁBADO SANTO.- Algo cansados por el ajetreo del día anterior, los que no poseíamos esquilillas aburríamos a nuestros padres para que fuesen donde sus amistades a que se las dejasen para nosotros. Pero ya, la mayor parte de las que habían quitado para nosotros. Pero ya, la mayor parte de las que habían quitado a los animales el Jueves Santo lucían y sonaban sobre el pecho de sus hijos, quienes, sin previa autorización las tenían preparadas para lanzarse a la calle en busca de compañeros para dar la cencerrada por toda la ciudad. Claro que esta era más benigna porque empezaba a las ocho de la mañana para terminan a las once, hora en que eran devueltas las esquilas a sus propietarios y guarnicionerías, donde habían agotado todas las existencias. Las comitivas que formábamos eran idénticos a las de los días anteriores, sólo que se cambiaba la madera por el metal.

Calle arriba, calle abajo y subida a la cuesta del Rosario con el nítido sonido de las esquilillas y cascabeles y algún que otro cencerro que arrastraban por el suelo, acompañados por un gran esquilón que iba siempre en vanguardia.

Este día todo era contra reloj. Nada más subir y bajar la cuesta, en cuanto poníamos los pies en la plazuela, "la Garbancera" rompía el silencio y todos adentro, a brincar para que sonasen las esquilas todo el tiempo que durase el canto del Gloria. Al final agradecíamos que nos escuchasen a la calle porque ya no podíamos soportar el movimiento continuo que ejercitábamos sin descanso. [...]

DOMINGO DE PASCUA.- El Domingo de Pascua ala amanecer, la "Garbancera" y su compañera "Santa María", acompasadas, daban la señal llamada "la Alborada".

A las diez, previo nuevo aviso por todo el conjunto campanil de la torre, el Excelentísimo Ayuntamiento va a la Parroquia, donde se celebra Misa solemne. Decíamos: "Hoy es día grande porque se abrazan los curas sin dejar uno". En efecto, un ayudante, acompañando de todos los revoltosos monaguillos, se personaba en el Coro abrazando uno por uno a todos los sacerdotes, al tiempo que les decía unos latinajos que algunos malintencionados interpretaban así: "-¿A qué hora echamos el tresillo? -A la que tú quieras".

350º ANIVERSARIO: PANCARTA EN SAN MARTÍN

Como anunciamos, con el comienzo del mes de abril se ha colocado en la espadaña de la Iglesia de San Martín la pancarta conmemorativa del aniversario de la Cofradía, para que esta efeméride sobrepase la Semana Santa y esté presente durante casi todo el año. En la pancarta de seis metros cuadrados aparecen las dos iglesias que forman parte de la Parroquia a la que la Cofradía pertenece, la iglesia de San Martín a la izquierda y a la derecha la de Santa María la Mayor. Encima, la frase que pronunció Jesucristo. "Toma tu Cruz y sígueme" y en la parte superior el lema diseñado para la efeméride con el lema "350 Años Contigo" y la cronología 1664-2014.

Con esto seguimos en nuestro empeño de que la Semana Santa de Briviesca se conozca más allá de nuestro entorno comarcal ya que podrá ser vista por los más de 1000 turistas que visitan la Ciudad en Semana Santa, por los más de 20.000 que la visitarán en todo el tiempo que esté colocada y por todos los familiares y amigos que vienen por unos días en verano con motivo de las fiestas patronales.

350º ANIVERSARIO: EXPOSICIÓN DE LA SEMANA SANTA DE VALLADOLID

Una vez finalizada la exposición de la maqueta de la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor que se celebra el Viernes Santo en Valladolid hacemos balance. Como reza el lema de la Semana Santa 2014 de Valladolid "Pura maravilla de arte", eso es lo que pudimos observar allí, una pequeña obra de arte de otra gran obra de arte. Las cifras asustan: 19 Cofradías Penitenciales, 32 pasos, 94 tallas y 1.300 cofrades. Más asusta pensar las horas que José Antonio Otero García ha trabajado en esta maqueta para realizar todo eso con el grado de detalle con que lo ha hecho. 20 años ha tardado en elabrorar cada uno de los elementos que la conforman. En la exposición también se mostraban fotografías hechas por el mismo de distintos momentos de la Pasión pucelana. Desde aquí le agradecemos que por personas como él, los que somos fieles a nuestra Semana Santa y no podemos ver otras, concozcamos de esta manera una gran Semana Santa como la de Valladolid, que está declarada de Interés Turistico Internacional.

También queremos agradecer al Ayuntamiento de Valladolid y la Junta de Cofradías de Semana Santa de Valladolid por permitir que esta maqueta itinere y haya parado en Briviesca. Por último agradecemos al restaurante la Casona por cedernos su espacio y a los más de 1.200 briviescanos que han visitado esta exposición.

350º ANIVERSARIO: INTERCAMBIO DE BANDAS EN LOGROÑO

El pasado 29 de marzo la Banda de Cornetas de la Cofradía briviescana acudió al V Certamen Nacional de Bandas Procesionales que se celebró en Logroño. Con este acto la Banda haría un intercambio con una de las bandas locales, la de la Cofradía de la Flagelación de Jesús, que una semana más tarde vendría al Certamen briviescano. La tarde en Logroño para la banda de Briviesca fue de lo más gratificante ya que con apenas tres años de vida los conocimientos que se pueden adquirir en este tipo de evntos son muy amplios, a parte de poder entablar conversación, anécdotas y experiencias con otras bandas. Después de ofrecer a los logroñeses y riojanos un pasacalles la banda junto con el resto participantes se introducían en la céntrica plaza del Mercado para interpretar unas piezas. 

Para los que sientan curiosidad aquí os dejamos un vídeo y fotografías sobre cómo transcurrió la jornada para nuestros músicos.



350º ANIVERSARIO: I ENCUENTRO DE BANDAS EN BRIVIESCA

El pasado día 5 de abril la Cofradía de la Vera Cruz de Briviesca y su banda organizaron el I Certamen de Bandas Procesionales de Briviesca. A este certamen fueron invitadas cuatro bandas: la banda de la Cofradía de la Vera Cruz de Bilbao, la banda de la Hermandad de la Sangre de Cristo y Nuestra Señora de los Dolores de Burgos, la banda de la Cofradía de la Flagelación de Jesús de Logroño y la banda Ecos del Cid de Burgos. En total se reunieron en Briviesca 160 músicos de todas las edades. Había bandas que ya tenían cantera para próximos años con miembros que apenas podrían sostenet un instrumento pero que ya apuntaban maneras. La jornada comenzaba con sendos pasacalles por la Ciudad, uno compuesto por las bandas burgalesas que recorrió el Casco Histórico y el otro por las dos bandas interprovinciales que recorrió la calle San Roque. Una vez se encontraban en la plaza de Santa Casilda alternativamente recorrian la calle Medina para adentrarse en la plaza Mayor y comenzar a mediodía el acto central del Certamen.

Una a una fueron interpretando tres piezas que fueron muy aplaudidas por el público que a medida que pasaba el tiempo iba aumentando, llegando a un gran número de asistentes al final de la jornada. El ruido de los tambores en la plaza era impresionante, rebotaba en los cuatro costados y el sonido de las cornetas excelente. Los briviescanos no acostumbrados a ver este tipo de agrupaciones no olvidarán fácilmente este concierto. Un momento importante fue cuando las bandas homónimas de Briviesca y Bilbao entablaron un sencillo gesto de hermanamiento intercambiandose las medallas. Se da la curiosodad de que este año las cofradías de ambas bandas están de celebración. La de la anfitriona cumple 350 años y la bilbaína 460. Finalmente acabó el acto con un pasacalles hasta el Centro Parroquial.

Si te perdiste el certamen o quieres recordarlo, aquí te dejamos un pequeño vídeo con fotografías y alguna que otra pieza musical. ¡Sube el volumen!


350º ANIVERSARIO: PROCESIÓN DEL ROSARIO EL MIÉRCOLES SANTO

Con motivo del 350º aniversario de la fundación de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, este año 2014, se realizó por primera vez una procesión especial el Miércoles Santo. La misma, quiso hacerse el pasado año 2013, con motivo del Año de la Fe y no se pudo llevar a cabo por la lluvia.

Esta consistió en colocar 5 pasos en diferentes lugares de Briviesca e ir cantando el pueblo o tocando los tambores y cornetas, de uno a otro y cuando se llega a cada paso se reza el misterio del Rosario correspondiente al mismo.
Una vez hecho el rezo del misterio en cada paso, el mismo regresa a la plaza de Santa María, y uno a uno, van colocándose en círculo al lado de la iglesia. Una vez, se acaba de rezar los misterios y los cinco pasos colocados en la plaza, se abren las puertas de la iglesia y al toque de cornetas y tambores, sale la Virgen de la Soledad y se coloca en el centro de los pasos para cantarle las letanías y la Salve, dando por finalizado el acto.

Los misterios dolorosos y pasos expuestos,  que se corresponden con los mismos fueron:

JESÚS ORA EN EL HUERTO. En el Monte de los Olivos, Jesús se retira de sus discípulos y se  pone a orar al Padre; llegando a sudar gotas de sangre por la angustia, se le aparece un ángel del cielo para reconfortarle.
Paso correspondiente: la Oración en el Huerto que representa ese momento en el que Jesús está orando y se le aparece el ángel. Este paso se encontraba estático en el pretil de la Iglesia de San Martín.

JESUS ES FLAGELADO. Pilatos se dirigió a los judíos y dijo: no encuentro en Él culpa alguna y mandándole azotar se lo entregó a los judíos.
Paso correspondiente: la Flagelación del Señor que representa el momento en que Jesús es azotado. Se encontraba en la intersección de la Calle Santa Inés con la de Santa maría Encimera.

LA CORONACION DE ESPINAS. Después de azotar a Jesús, los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y se mofaron de Él.
Paso correspondiente: el Ecce Homo, representando a Jesús atado a la columna y coronado de espinas. Se ubicaba bajo el pórtico de entrada a la iglesia de Santa Clara.

JESUS CARGA CON LA CRUZ.  Cargando con la Cruz, Jesús salió hacia el lugar llamado la “Calavera” donde lo crucificaron.
Paso correspondiente: el Nazareno que representa a Jesús con la Cruz a cuestas, camino del calvario. Se encontraba en el paseo de la Taconera, a la altura de la calle Duque de Frías.

JESÚS MUERE EN LA CRUZ.  Jesús, después de tres horas de agonía dijo: “Todo está cumplido” e inclinando la cabeza, expiró.
Paso correspondiente: Santísimo Cristo de la Expiación que representa la agonía y muerte de Jesús en la Cruz.

La procesión tuvo una gran acogida entre los briviescanos. Única en Briviesca por su innovador formato, hizo que un numeroso grupo se echara a las calles durante poco más de una hora.

350º ANIVERSARIO: ESCENIFICACIÓN DE LA CRUCIFIXIÓN Y DESCENDIMIENTO DE CRISTO DE LA CRUZ

El Viernes Santo de este año 2014 se ha realizado por primera vez la práctica del Descendimiento.
 
Tradicional es en Briviesca el Vía-Crucis Penitencial, que tiene lugar el día de Viernes Santo por la mañana partiendo desde la iglesia de San Martin y caminando hasta la ubicación del Parque del Depósito de aguas enclavado en el Monte de los Pinos, haciendo parada en cada una de las estaciones señaladas para la ocasión y que representan los episodios más significativos de la pasión de Cristo.
 
Este año se ha cambiado el itinerario, realizando el mismo desde la iglesia de San Martín por la plaza Mayor, calle Santa María Encimera y plaza Santa María con motivo de proceder en esta plaza, en un escenario preparado para ello, y a partir de la undécima estación, a la escenificación de la Crucifixión y Descendimiento de Jesús de la Cruz.
 
En el retablo de la Dolorosa, en la iglesia de S. Martín se venera una imagen de Cristo Yacente,  que data de los años 1767, talla de gran tamaño y esbeltez, de brazos articulados preparada para la práctica del descendimiento, no habiendo constancia de que la misma se haya realizado nunca.
 
Habiéndose comentado en algunas ocasiones llevar a efecto esta práctica, ha sido con motivo del 350 aniversario de la fundación de la cofradía, lo que ha animado a la actual Junta de Gobierno a tomar la decisión de llevar a cabo la misma, previa revisión de la imagen del Cristo.
 
La forma en que se ha realizado, ha sido a través de este Viacrucis, comenzando la primera estación a la salida de la iglesia de San Martin, siguiendo por el itinerario señalado hasta efectuar la Décima estación en la entrada a la plaza Santa María y desde la undécima hasta la decimocuarta se realizan en la misma plaza, mediante la escenificación de la crucifixión, elevación de la Cruz, muerte de Jesús en la Cruz, descendimiento y sepultura, escenificando ésta con el traslado de la Imagen al sepulcro, donde procesiona cada Semana Santa y ubicado en lugar apropiado para el acto.
 
Descripción:
 
Undécima estación: “Jesús es clavado en la Cruz”. En primer lugar se hace una lectura apropiada a la misma, cántico y rezo. A continuación, la imagen del  Cristo es fijada en la Cruz mediante clavos en sus pies y manos. Se eleva la Cruz al son de tambores y timbal.”. Una vez, la Cruz en pie, mediante CD suena una canción, que apropiada al momento, intensifica el sentimiento, que cada uno de los presentes expresa al ver a su Redentor clavado en la Cruz. En lo alto de la Cruz puede leerse INRI  “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos”.

Duodécima estación: “Jesús muere en la Cruz”. Jesús permanece inerte en la Cruz, mientras se hace la lectura, cantico y rezo. Acabados los mismos, una canción en CD apropiada, así mismo, para el momento, aumenta el ambiente de amargura y melancolía reinante en los asistentes. En el recuerdo de aquellas palabras “Mujer, ahí tienes a tu hijo” y luego “Ahí tienes a tu Madre” contemplan el cuerpo de Jesús su Madre y S. Juan, un tanto abrazados, representados por un joven y una mujer. Escena patética esta, junto a la de José de Arimatea, Nicodemo y sus criados expectantes con mirada en la Cruz, en espera de bajar a Cristo de la misma. Ambiente de silencio, todo bajo la custodia de dos soldados romanos.
 
Decimotercera estación: “Jesús es bajado de la Cruz”. A continuación de la lectura, cántico y rezo, se procede con una escalera, al son de repiques de tambores y timbal, a quitar cuidadosamente los clavos de las manos y pies y con la máxima delicadeza y mediante lienzo blanco, se desciende a Jesús de la Cruz, colocando su cuerpo en los brazos de su Madre, que sentada a tal efecto, recibe en su regazo maternal el cuerpo sin vida de su Hijo, lo que constituye una verdadera PIEDAD viviente. En máximo ambiente de silencio y expresiones de sentir doliente entre los asistentes, se entona el cántico de Dolorosa de pie junto a la Cruz
 
Decimocuarta estación: “Jesús es sepultado”. Como en las anteriores estaciones, una vez hecha la lectura, cántico y rezo, se procede a tomar el cuerpo de Cristo de los brazos de su Madre y a depositarle, con gran esmero y cuidado, en el sepulcro, que se había colocado cerca para tal fin. Sepulcro del año 1904, en el que la imagen de este Cristo procesiona cada viernes santo en la procesión del Santo Entierro.  A continuación, acompañado de su Madre y el discípulo amado, custodiado por los soldados romanos y al toque de tambores, el sepulcro se traslada a la iglesia de santa María, listo para procesionar en la tarde.
 
Esta es la descripción de la primera escenificación de la Crucifixión y Descendimiento, llevada a la práctica por la cofradía de la santa vera-cruz y la parroquia. Igual, pero diferente a otras. Siempre susceptible de mejorar en sí misma y en detalles, esta será la “Crucifixión y Descendimiento” de la cofradía de la santa Vera-Cruz, de la parroquia y de Briviesca. La nuestra.
 
Agradecimiento a todas las personas que habéis cooperado para poder llevar a cabo este acto tan significativo en la historia, ya que a través de los siglos sólo se tenía la visión de contemplar a nuestro Cristo Yacente en la urna ó sepulcro. Ahora, quienes le hemos visto clavado en la Cruz, también podemos venerarle y adorarle desde otra percepción.

NUESTRO ORIGEN: EL MONASTERIO DE NTRA, SEÑORA DEL PUERTO DE LA SALUD

Como se ha explicado, en el Siglo XVII allá donde había una congregación de Padres Franciscanos había una Cofradía de la Vera Cruz y así fue en Briviesca, ese es nuestro origen y debemos conocerlo. Por eso, nos vamos a acercar a lo que queda de ese origen, que algo queda.

Es sabido por los briviescanos que Briviesca fue comprada en 1305 por Doña Blanca de Portugal y a lo largo del tiempo esa propiedad ha ido pasando por la nobleza y los señoríos hasta llegar a la familia de los Velasco. Doña Mencía de Velasco y Mendoza, hija de los Condestables de Castilla funda y manda construir en Briviesca el Complejo de Santa Clara en 1512, formado por Convento, Iglesia, Casa solariega y Hospital. También fundó uno similar en Medina de Pomar.

Poco antes de esa importante fundación en 1424, los antepasados de Doña Mencía fundaron extramuros de Briviesca en el valle del Arroyo de San Francisco (probablemente llamado a posteriori así por este monasterio), a las faldas del monte de San Juan el Convento de Nuestra Señora del Puerto de la Salud, conocido como de San Francisco y también llamado de Santa María de los Menores, del que quedan algunos muros en los que se puede observar el escudo de sus fundadores, los Velasco.

No se sabe exactamente la fecha en el que quedó desabitado pero probablemente coincidiría con alguna de las desamortizaciones. Se sabe que a principios del Siglo XIX ya lo estaba y se derribó para aprovechar sus piedras en la construcción de otros edificios. Actualmente es de propiedad privada y está destinado al uso ganadero. En la imagen, sacada hace unos años se puede observar en la parte derecha un arco de lo que probablemente sería la iglesia. En la parte posterior de ese muro es donde se encuentra el escudo de los Velasco, de difícil acceso. Hace poco el Ayuntamiento de Briviesca recuperó una talla de Santa Ana con la Virgen y el Niño que data del siglo XIV y aunque no esté confirmado se cree que pudo pertencer al Convento de San Francisco.

El Plan General de Ordenación Urbana de Briviesca recoje en su catálogo arqueológico una ficha, concretamente la 7, en la que se detalla todo el yacimiento arqueológico con los restos del convento.


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