La Dolorosa

Uno de los mayores exponentes del amor que Briviesca profesa a la Reina del Cielo es su Virgen Dolorosa.

Imagen de 1767 coetánea al Cristo Yacente, aunque bien puede ser anterior. Se venera en el altar de la nave derecha de la Iglesia de San Martín. La talla es de tamaño natural, articulada de brazos y cabeza, de rostro afligido, párpados y mirada caída, que reflejan el estado anímico de sufrimiento; manos juntas con los dedos entrelazados y apretados, signo de angustia. Apta para vestir con indumentaria blanca con adornos dorados, encaje blanco rodeándole el rostro y manos, de las que pende un rosario. 

Dispone de tres mantos. El que viste a diario en su altar, sencillo, del tamaño natural de la talla y sin apenas ornamentación. Otro de mayor tamaño, profusamente decorado en dorado, con el que procesionaba hasta 1966 en la carroza que hoy tiene La Piedad y que porta en los días previos a Semana Santa para el rezo del Septenario en su honor. Por último, el de mayor tamaño, más rico y más reciente, adquirido por suscripción popular y estrenado en la Semana Santa de 1967 con motivo del 200º aniversario, que fue confeccionado por las RR. MM. Adoratrices de Burgos y Valladolid. Mide cinco metros de largo y cuatro de ancho, es de terciopelo negro y está bordado y ribetado en oro de primera calidad enriquecido con perlas y pedrería. Siete espadas plateadas atraviesan el corazón ardiente de madera policromado en rojo dispuesto en el pecho, símbolo de los siete dolores de padeció. Fiel reflejo de las Dolorosas castellanas del Siglo XVIII. Corona la talla una diadema de plata rematada en su vértice superior con una cruz trebolada, símbolo de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Briviesca, adquirida en el año 2002 para que procesionara en sustitución de la que lleva a diario, más pequeña. 

Completa este paso su artística carroza de madera de embero con incrustaciones de láminas de oro, obra del escultor D. Andrés Martínez. La restauración de la carroza en su parte superior en el 2013 y la renovación de la iluminación anterior sustituida por la adquisición de 19 nuevos candeleros han contribuido a mejorar y ensalzar la perspectiva del conjunto del paso en sencillez y armonía.

Desde el año 2017, con motivo de su 250ª aniversario, se baja la talla de su retablo al altar de San Martín, donde queda dispuesta para que sus fieles realicen un besamanos o reverencia el Viernes de Dolores como fin al solemne septenario en su honor. Este año, también debido a la efeméride del 50º aniversario del manto, fue necesaria la reparación de la puntilla del mismo. Sirva como curiosidad que después de consultar en varias tiendas especializadas por toda España, la cofrade Iciar, seguro que por intercesión de la Dolorosa, fue capaz de encontrar en Madrid una exactamente igual. De igual manera es de justicia agradecer a Isa, Mari, Blanca, Carmina y Pili, las encargadas de repararlo, su buen hacer, y sus manos para dejar el manto como nuevo. En el año 2019 fue restaurada la talla de la virgen, de madera policromada en su cara y manos, siendo limpiada, restaurada y desinfectada por los Talleres Batea.

La Dolorosa es llevada por cuatro cofrades que visten túnica negra, cíngulo y capirote granates. Es acompañada cofrades que visten de igual manera y por las Damas de Honor que visten con traje de falda y chaqueta negra y mantilla.

 AUTOR

Desconocido

 

AÑO

1767 (talla)

1967 (manto, RR. MM. Adoratrices de Burgos y Valladolid)

1967 (carroza, D. Andrés Martínez Abelenda)

2002 (diadema)

 

Mayordomo

Óscar Calzada del Campo

 

Salidas procesioales

Viernes Santo y Sábado Santo

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